Camino de Santiago

El Camino de Santiago ha sido, y sigue siendo, sin duda, la ruta más antigua, más concurrida y más celebrada del viejo continente. Santiago también ha compartido la atracción de los caminantes y andadores de todos los tiempos pero, además, ha creado una ruta, ha hecho un Camino. A Santiago y a Galicia se puede llegar de muchas maneras. Pero la mejor forma de venir es por el Camino de Santiago.

Alrededor del año 820 se produce el hallazgo de la tumba de Santiago el Mayor e inmediatamente la creación del “locus Sancti Iacobi”, el lugar sagrado para venerar sus restos.En un momento impreciso de la década de 820-830 se produce el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor. Reina en el noroeste peninsular (Reino de Asturias) Alfonso II. Él es el primer gran valedor. Se había criado en el Monasterio de Samos y recibe con entusiasmo la noticia que le transmite el obispo de Iria, Teodomiro.

Un eremita del lugar de Solovio (donde hoy se alza la Iglesia de San Fiz de Solovio), de nombre Paio, localizó, en un bosque llamado Libredón, las ruinas de un primitivo enterramiento. Contienen las que serán identificadas como tumbas del apóstol Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio.

Esta aparición confirma una arraigada tradición popular que habían documentado antes los monjes Beda el Venerable y Beato de Liébana. Pero faltaban estas pruebas. Enseguida, el rey Alfonso II visita el lugar y manda edificar una modesta iglesia, que luego reconstruirá Alfonso III (año 899). Estamos en el germen de la actual catedral y de la ciudad de Santiago.

Monarcas astures, abades y monjes franceses y alemanes son los primeros en llegar a Santiago desde finales del siglo IX.
Los soberanos astures Alfonso II y Alfonso III, junto con la Corte de Oviedo, son los primeros peregrinos conocidos del siglo IX. Alfonso III el Magno peregrinó en 872 y regresó con la reina Jimena dos años más tarde, en 874, donando al apóstol una cruz de oro y pedrería, emblema del Reino de Asturias.

En el siglo X comienzan a llegar peregrinos europeos, como Bretenaldo, en 930, un franco que decidió asentarse como vecino de la primitiva Compostela. Dos años más tarde, hacia 932, peregrinó el rey Ramiro II. No obstante, el peregrino más célebre del siglo X fue el obispo Gotescalco de Le Puy, quien viajó a Compostela en compañía de otros clérigos y de un grupo de fieles de Aquitania a finales de 950.

Poco después, en 959, peregrina al santo lugar el abad Cesáreo del monasterio catalán de Santa Cecilia de Montserrat. Pidió la ayuda de la Iglesia compostelana para solicitar del papa la restauración de la sede episcopal de Tarragona. Este trámite de intercesión incrementó el peso de la sede apostólica en el reino de León, reforzando la posición de Compostela como sede prestigiosa del occidente peninsular.

Santiago se consolida rápidamente como centro de peregrinación internacional entre los siglos XI y XIII. Gracias a una unión de fuerzas e intereses que, a favor de Compostela, llevaron a cabo los principales centros de poder occidental: la Corona (desde Alfonso II a Alfonso VII o Sancho Ramírez), el papado (Calixto II o Alejandro III) y las órdenes monacales (las abadías de Cluny y el Císter). Así escribirá el Camino su historia milenaria.

La época de oro de las peregrinaciones se sitúa en estos siglos: Francia, Italia, centro y este de Europa, Inglaterra, Alemania, incluso Islandia. Y, por supuesto, toda la Hispania. Llegaban a pie, a caballo, en barco… y eran asistidos principalmente por una red de hospitales fundados por reyes, nobles y burgueses de las ciudades, sobre todo en los barrios de francos, y por los monjes de Cluny, que recibían a los peregrinos en sus monasterios.

La historia también nos habla de la peregrinación a la tumba del apóstol, en 1214, de san Francisco de Asís, hecho que inaugura uno de los capítulos más fértiles del Camino de Santiago: la renovación de la espiritualidad occidental a través de la labor educativa, evangelizadora y fraternal de los franciscanos. En Santiago fundan el primer convento de la Orden.

La acogida al peregrino constituye uno de los aspectos fundamentales de la experiencia del Camino desde la Edad Media. Un servicio permanente de ayuda sanitaria y espiritual que fue organizado desde las diversas instituciones, desde la Corona y la Iglesia hasta el propio pueblo. Fue crucial la fundación de hospitales dedicados a atender las necesidades espirituales, materiales y sanitarias del creciente número de peregrinos que se dirigían a Santiago. La mayoría de las instituciones hospitalarias para peregrinos y pobres se crearon a través de las donaciones aportadas por comunidades religiosas, sedes episcopales, familias nobles, altos clérigos y, sobre todo, por los reyes. Los monarcas fundaron gran cantidad de hospitales en el Camino de peregrinación, manifestando la voluntad de la Corona de ejercer la virtud cristiana de la caridad y de servir a Dios y a Santiago como santo patrono del reino. En los pequeños hospitales medievales era costumbre ofrecer salas con doce camas, o seis lechos dobles, en recuerdo de los doce apóstoles de Jesús.

Para la mentalidad medieval el peregrino era un enviado del Cielo, por lo que había que considerarlo y tratarlo como si fuese el propio Jesucristo. Por eso no era infrecuente que en las escenas de la aparición de Jesús resucitado a los discípulos de Emaús se representase al Salvador como peregrino, con distintivos propios de la peregrinación jacobea como el zurrón y la concha de vieira. La ocasión más conocida de esta identificación es el célebre relieve románico del claustro de Santo Domingo de Silos (Burgos).

La historia del Camino de Santiago corre pareja a las vicisitudes de la historia de Europa. Pero a pesar de la influencia negativa que sobre la vida y la cultura causaron episodios como la “Guerra de los Cien Años” (1337-1453), la Peste Negra (1348) y los prolongados períodos de hambre y crisis económica y de pensamiento, el Camino de Santiago continuó vivo en el duro Trescientos y en el más benéfico siglo XV.

El Camino de Santiago tendrá un nuevo repunte en las décadas finales de la centuria y a comienzos del siglo XX, sobre todo gracias a la acción pastoral de los arzobispos Payá y Martín de Herrera. La quiebra de la Guerra Civil Española (1936-1939) partió en dos una sociedad que tardaría en recuperar el ímpetu de las peregrinaciones, en una Europa sumida en dos guerras mundiales y la tensión de la posterior “guerra fría”.

En los años 50 y 60 comenzó tímidamente la recuperación, con la creación de las primeras asociaciones jacobeas de París (1950) y Estella (1963), y la celebración de los años santos 1965 y 1971. El impulso definitivo llegará a partir de 1982 con la peregrinación del papa Juan Pablo II y su discurso europeísta en el altar mayor de la catedral de Santiago.

En la actualidad frente a un mundo globalizado, la experiencia de la peregrinación a Santiago es única.
Ante esta ansiedad y búsqueda de nuevas experiencias enriquecedoras, la peregrinación tradicional a Santiago propone un cambio radical de comportamiento, una alternativa de valores humanos y universales frente a un mundo cada vez más globalizado, y también alienante y competitivo.

En este inicio de siglo y de milenio la peregrinación jacobea es, más que nunca, un fenómeno transversal: por una parte, espiritual y ecuménico, también abierto al conocimiento, a la amistad y la comprensión mutua. Un Camino cuyos peregrinos cuentan además con la vivencia del paisaje, la historia, la cultura compartida y la solidaridad.

El peregrino se encuentra hoy con un espacio considerado sagrado durante siglos: el propio Camino de Santiago; una geografía sacralizada que es también itinerario histórico y cultural. Es, en definitiva, una forma distinta de peregrinación, que no niega la tradicional sino que a ella ha sumado los anhelos y las motivaciones de las sociedades contemporáneas.

CAMINO FRANCÉS

Es el Camino por excelencia. El itinerario jacobeo con mayor tradición histórica y el más reconocido internacionalmente. Fue descrito ya en 1135 en el Codex Calixtinus, libro fundamental jacobeo. El Libro V de este códice constituye una auténtica guía medieval de la peregrinación a Santiago. En él se especifican los tramos del Camino Francés desde tierras galas e informa detalladamente sobre los santuarios de la ruta, la hospitalidad, las gentes, la comida, las fuentes, las costumbres locales, etc. Todo está escrito con la síntesis y claridad que necesita una respuesta práctica a una demanda concreta: la peregrinación a Santiago.

Esta guía, atribuida al clérigo francés Aymeric Picaud, evidencia el deseo político-religioso de hacer promoción del santuario compostelano y facilitar el acceso hasta él. Cuando se confecciona este libro, el Camino Francés y las peregrinaciones alcanzan su máximo apogeo y el Camino Francés la mayor afluencia, si excluimos el momento actual. Santiago se convierte en la meta de peregrinos procedentes de todo el orbe cristiano.

Con el paso de los siglos y los avatares políticos y religiosos europeos, el itinerario físico del Camino Francés perdió peso específico. Será a finales del siglo XIX cando surja un renovado interés por la temática jacobea, que continúa en la segunda mitad del XX con la progresiva recuperación del viejo itinerario, reconocido internacionalmente como uno de los símbolos históricos de la unidad europea.

El Camino Francés adquiere un trazado preciso en Francia a través de las cuatro vías principales ya descritas en el Codex Calixtinus. Tres de estas rutas (París-Tours, Vézelay-Limoges y Le Puy-Conques) entran en España por Roncesvalles, en Navarra, mientras la cuarta (Arles-Toulouse) entra por el puerto de Somport y continúa hasta Jaca, en tierras de Aragón. El itinerario de Roncesvalles, que cruza la ciudad de Pamplona, se une con el aragonés en Puente la Reina (Navarra).

Desde Puente la Reina, el Camino Francés mantiene un único itinerario que atraviesa localidades y ciudades del norte de España tan significativas como Estella, Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada y Villafranca del Bierzo.

El Camino Francés entra en Galicia por la comarca del Bierzo.

Los Caminos Francés, Inglés, Norte y Primitivo, así como todas las entradas a Santiago de Compostela, están delimitados oficialmente por la Xunta de Galicia.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Pedrafita do Cebreiro
– Municipio de Triacastela
– Municipio de Samos
– Municipio de Sarria
– Municipio de Paradela
– Municipio de Portomarín
– Municipio de Monterroso
– Municipio de Palas de Rei
– Municipio de Melide
– Municipio de Arzúa
– Municipio de O Pino
– Municipio de Santiago de Compostela

CAMINO DE FINISTERRA Y MUXÍA

Hasta el final de la Edad Media, la Costa da Morte era el último reducto de tierra conocida. El lugar por el que los pueblos prerromanos creían que las almas ascendían al cielo. Un espacio mítico y simbólico que dejaría boquiabiertos a los conquistadores romanos cuando viesen desaparecer el sol detrás del inmenso océano. Desde entonces, el extremo del cabo de Fisterra magnetiza por igual a cada visitante.

El Camino jacobeo de Fisterra y Muxía es la plasmación más fiel de ese histórico grito del peregrino, que exclama ¡Ultreia! (“¡Vamos más allá!”), mientras que otro le responde ¡Et suseia! (“¡Y vamos más arriba!”). Pues es efectivamente más allá de la meta en Compostela —después de haberse postrado ante los restos del apóstol Santiago— cuando muchos peregrinos deciden conocer este fin del mundo, y no dudan en superar los sacrificios de las duras jornadas pasadas para caminar ahora, al menos, cuatro o cinco días más. Son 89 los kilómetros que restan a Fisterra y 87 a Muxía.

La historia de esta ruta ha sido una mezcla de paganismo y posterior proceso de cristianización. A partir del siglo XII, el Códice Calixtino ya vincula este Camino con la tradición jacobea. Además, dos de las devociones religiosas más populares de Galicia tienen en Fisterra y Muxía su sede: el Santo Cristo de Fisterra —del que el licenciado Molina (s. XVI) afirma que “acuden a él los más romeros que vienen al Apóstol”— y el santuario de la Virxe da Barca de Muxía.

El doble topónimo del Camino —Fisterra y Muxía— nos indica que son dos los destinos últimos de este —llamémosle— final después de la meta. En el lugar de Olveiroa, el Camino se bifurca: podemos llegar primero a Fisterra a través de Corcubión, o bien a Muxía. Sea cual sea nuestra decisión, es obligado caminar luego entre las dos villas en un trayecto impresionante de luz y naturaleza en su máxima expresión.

Atrás habremos dejado una bellísima salida inicial de Santiago entre carballeiras centenarias y el cauce del poético río Sarela. Luego, el paso por la villa de origen medieval de Negreira o la comarca ganadera de Xallas

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Santiago de Compostela
– Municipio de Ames
– Municipio de Negreira
– Municipio de Santa Comba
– Municipio de Mazaricos
– Municipio de Dumbría
– Municipio de Cee
– Municipio de Corcubión
– Municipio de Fisterra
– Municipio de Muxía

El Camino jacobeo de Fisterra y Muxía es la plasmación más fiel de ese histórico grito del peregrino, que exclama: ¡Ultreia! (“¡vamos más allá!”), y otro respondía: ¡Et suseia! (“¡y vamos más arriba!”).

VÍA DE LA PLATA O CAMINO MOZÁRABE

Prolonga la calzada romana denominada Vía de la Plata, que unía Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga). La vía se trazó a comienzos del cristianismo aprovechando caminos más antiguos. Entra en Galicia por A Mezquita y es el camino jacobeo gallego de mayor recorrido. El término “Vía de la Plata” no tiene que ver con la explotación o comercio de este metal precioso, sino que procede del árabe Bal’latta, que es la palabra con la que los musulmanes designaron aquella amplia vía pública empedrada y de sólido trazado por la que se encaminaban al norte cristiano. No obstante, este vial sí se llegó a emplear para el comercio de plata americana llegada a los muelles de Sevilla.

Por esta ruta avanzó Almanzor con su infantería contra Santiago en agosto de 997. Y por ella, al parecer, regresaron siglos más tarde, de Córdoba a Compostela, las campanas de la Catedral que él se había llevado en aquella ocasión, devueltas tras la conquista de Córdoba en 1236. También desde Portugal varios caminos penetraron históricamente en la provincia de Ourense uniéndose luego a los que aquí describimos.

En la segunda mitad del s. XIII —después de la toma de Sevilla y Córdoba a los árabes— este itinerario comienza a ser utilizado por los peregrinos de Andalucía y Extremadura. Unos seguían hasta Astorga, enlazando aquí con el Camino Francés; otros tomaban la desviación de Puebla de Sanabria-A Gudiña y desde aquí —bien por Laza o bien a través de Verín— hasta Ourense y Santiago. Y una tercera posibilidad llevaba a los peregrinos por el noreste de Portugal hacia Verín.

Entre los peregrinos más famosos que siguieron la Vía de la Plata destacan don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, que fue a Santiago en cumplimiento de una promesa, y santo Toribio de Mongrovejo, licenciado en cánones por la Universidad de Santiago en 1568, futuro arzobispo de Lima y canonizado en 1726.

La Vía de la Plata recorre por Galicia un patrimonio natural y etnográfico de excepción: la enorme riqueza de la provincia de Ourense, la comarca del Deza y el cauce del río Ulla se presentan ante el caminante llenos de atractivos.

Finalmente, desde Portugal, fueron varios los caminos del interior en dirección a Santiago que penetraban en la provincia de Ourense, como el que desde Chaves llega a Verín a través de Feces de Abaixo.

la Vía de la Plata recorre por Galicia un patrimonio natural y etnográfico de excepción: la enorme riqueza de la provincia de Ourense, la comarca del Deza y el cauce del río Ulla se presentan ante el caminante llenos de atractivos

En la segunda mitad del s. XIII —después de la toma de Sevilla y Córdoba a los árabes— este itinerario comienza a ser utilizado por los peregrinos de Andalucía y Extremadura. Unos seguían hasta Astorga, enlazando aquí con el Camino Francés; otros tomaban la desviación de Puebla de Sanabria-A Gudiña y desde aquí —bien por Laza o bien a través de Verín— hasta Ourense y Santiago. Y una tercera posibilidad llevaba a los peregrinos por el noreste de Portugal hacia Verín.

Entre los peregrinos más famosos que siguieron la Vía de la Plata destacan don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, que fue a Santiago en cumplimiento de una promesa, y santo Toribio de Mongrovejo, licenciado en cánones por la Universidad de Santiago en 1568, futuro arzobispo de Lima y canonizado en 1726.

La Vía de la Plata recorre por Galicia un patrimonio natural y etnográfico de excepción: la enorme riqueza de la provincia de Ourense, la comarca del Deza y el cauce del río Ulla se presentan ante el caminante llenos de atractivos.

Finalmente, desde Portugal, fueron varios los caminos del interior en dirección a Santiago que penetraban en la provincia de Ourense, como el que desde Chaves llega a Verín a través de Feces de Abaixo.

Información
Enlaces: 

– Itinerario Ecuestre
– Ciudad de la Cultura de Galicia
– Monasterio de Oseira
– Pan de Cea
– Receta del cocido gallego

Documentos

– Vía de la Plata PDF / 2318 KB
– Guía de consejos del Camino de Santiago PDF / 801 KB
– Fisioterapia en el Camino PDF / 1256 KB
– Archivo KML de la ruta KMZ / 113 KB
– Itinerario Ecuestre PDF / 74 KB
– Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de A Mezquita
– Municipio de A Gudiña
– Municipio de Vilariño de Conso
– Municipio de Castrelo do Val
– Municipio de Oímbra
– Municipio de Laza
– Municipio de Sarreaus
– Municipio de Vilar de Barrio
– Municipio de Xunqueira de Ambía
– Municipio de Baños de Molgas
– Municipio de Paderne de Allariz
– Municipio de Taboadela
– Municipio de San Cibrao das Viñas
– Municipio de Ourense
– Municipio de Verín
– Municipio de Monterrei
– Municipio de Riós
– Municipio de Vilardevós
– Municipio de Cualedro
– Municipio de Trasmiras
– Municipio de Xinzo de Limia
– Municipio de Sandiás
– Municipio de Allariz
– Municipio de Coles
– Municipio de Vilamarín
– Municipio de Amoeiro
– Municipio de San Cristovo de Cea
– Municipio de Piñor
– Municipio de Dozón
– Municipio de Lalín
– Municipio de Silleda
– Municipio de A Estrada
– Municipio de Vedra
– Municipio de Boqueixón
– Municipio de Santiago de Compostela

La Vía de la Plata recorre por Galicia un patrimonio natural y etnográfico de excepción: la enorme riqueza de la provincia de Ourense, la comarca del Deza y el cauce del río Ulla se presentan ante el caminante llenos de atractivos.

CAMINO INGLÉS

De los llamados países escandinavos, como Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia o Islandia y, sobre todo, ingleses, escoceses, irlandeses y flamencos.Todos ellos contribuyeron a fijar lo que hoy conocemos como el Camino Inglés. Llegaban a Galicia por mar desde sus respectivos puertos, y arribaban a Ferrol o A Coruña —y también a Viveiro o Ribadeo, en el litoral lucense—. La estratégica ubicación de los puertos de esas dos importantes ciudades gallegas potenció de manera evidente la ruta.

El Camino Inglés cuenta en Galicia con dos alternativas: el itinerario desde A Coruña es más corto —73 km— que el que parte de Ferrol —112,5 km—. Ambos, llenos de atractivos e historia, confluyen a mitad de camino, en la localidad de Bruma, donde continúan juntos los últimos 40 km hasta Compostela.

La historia de estas peregrinaciones parte del siglo XII. En 1147 visitó la tumba de Santiago una escuadra cruzada de ingleses, alemanes y flamencos. Iban con destino a Tierra Santa y parte de aquella expedición acudió también a la conquista de Lisboa, donde ayudaron al primer rey de Portugal a tomar la ciudad que sería capital del reino.

Son varias y relevantes las huellas de peregrinaciones históricas por el Camino Inglés. Del monje islandés Nicolás Bergsson nos ha llegado la descripción escrita de su viaje a pie desde Islandia hasta Roma pasando por Santiago. Semejante proeza le llevaría hasta cinco años, desde 1154 hasta 1159. Dos siglos más tarde, durante la conocida como “Guerra de los Cien Años” entablada entre Francia e Inglaterra, los británicos emplearían el barco para ir a Santiago. Piezas de cerámica y numismática inglesas de los siglos XIV y XV halladas en las excavaciones de la catedral dan prueba de la presencia de esos peregrinos. Las ofrendas al apóstol también han dejado testimonio de esta ruta.

La ruptura del rey Enrique VIII (1509-1547) con la Iglesia Católica, por su divorcio con Catalina de Aragón —origen de la Iglesia de Inglaterra y del anglicanismo—, causó el final de la peregrinación inglesa y condenó al ostracismo a esta ruta durante siglos. Hasta hoy, época de revitalización y de nuevas formas de peregrinación. Los múltiples atractivos de Ferrol o A Coruña son el pórtico a la ruta; y Pontedeume o Betanzos son dos enclaves imprescindibles para entender la historia “inglesa” del Camino.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Ferrol
– Municipio de Narón
– Municipio de Neda
– Municipio de Fene
– Municipio de Cabanas
– Municipio de Pontedeume
– Municipio de Miño
– Municipio de Paderne
– Municipio de Betanzos
– Municipio de Abegondo
– Municipio de Mesía
– Municipio de A Coruña
– Municipio de Culleredo
– Municipio de Cambre
– Municipio de Carral
– Municipio de Mesía
– Municipio de Ordes
– Municipio de Oroso
– Municipio de Santiago de Compostela

El Camino Inglés cuenta en Galicia con dos alternativas: el itinerario desde A Coruña es más corto —73 km— que el que parte de Ferrol —112,5 km—. Ambos, llenos de atractivos e historia, confluyen a mitad de camino, en la localidad de Bruma, donde continúan juntos los últimos 48 km hasta Compostela.

CAMINO PRIMITIVO

El Camino Primitivo es la primera ruta de peregrinación, la más antigua. Enlaza Oviedo con Santiago de Compostela y discurre en buena parte por trazados de calzadas romanas. El primer rey peregrino fue precisamente el monarca astur-galaico Alfonso II el Casto, quien, en el primer tercio del siglo IX, quiso viajar a Santiago para confirmar que los restos que acababan de aparecer en Compostela eran realmente los del apóstol.

La devoción del rey por la causa jacobea —se había criado en el monasterio lucense de Samos y era seguidor del Beato de Liébana— fue decisiva para cimentar el nuevo culto. Alfonso II mandaría construir, en la naciente urbe, la primera iglesia. Además, concedió diversas donaciones y promovió el establecimiento de la primera comunidad monástica destinada a atender las demandas del culto en el altar de Santiago, el monasterio de Antealtares.
El Camino Primitivo fue un itinerario muy frecuentado por el pueblo astur-galaico durante el siglo IX y buena parte del X, y atrajo también a peregrinos procedentes de otras partes del norte de España y de Europa. Y por él caminó —en dos ocasiones— el sucesor de Alfonso II: Alfonso III el Magno, artífice de la consagración en Santiago de la segunda basílica en el año 899.

Luego, al convertirse León en la nueva capital del reino, los monarcas potenciaron (siglos XI-XII) el Camino Francés como ruta privilegiada. Aun así, la ruta primitiva continuó siendo una alternativa para los peregrinos devotos de la gran colección de reliquias de la catedral de San Salvador de Oviedo y de Lugo, que goza del privilegio papal de exponer día y noche el Santísimo Sacramento. Además, de su importancia dan hoy fe los vestigios, de muchos hospitales de atención al peregrino: algunos, en altas zonas de montaña, y otros en la propia ciudad de Lugo.

En 2015 fue reconocido por la Unesco, junto con el Camino del Norte, como Patrimonio de la Humanidad, la máxima distinción que puede recibir un bien cultural.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de A Fonsagrada
– Municipio de Baleira
– Municipio de Castroverde
– Municipio de Lugo
– Municipio de Guntín
– Municipio de Friol
– Municipio de Palas de Rei
– Municipio de Toques
– Municipio de Melide
– Municipio de Arzúa
– Municipio de O Pino
– Municipio de Santiago de Compostela

La ruta primitiva continuó siendo una alternativa para los peregrinos devotos de la gran colección de reliquias de la catedral de San Salvador de Oviedo y de Lugo, que goza del privilegio papal de exponer día y noche el Santísimo Sacramento.

CAMINO DEL NORTE

Tras el Camino Primitivo, esta ruta, que transita por la costa asturiana y entra en Galicia por la ría de Ribadeo, alcanzó relevancia en la baja Edad Media. Entonces, las peregrinaciones marítimas estaban en su apogeo y en Oviedo comenzó a celebrarse el Jubileo de la Santa Cruz.

Los peregrinos de fines de la Edad Media, ávidos por venerar reliquias y ganar indulgencias, visitaban Oviedo como complemento de su viaje piadoso a Compostela.

El Camino del Norte mantuvo vitalidad hasta el siglo XVIII. Y no solo atraía a peregrinos asturianos sino que por él pasaban devotos de todo el norte de la Península, e incluso —por tierra o por mar— procedentes de otras zonas de Europa como Inglaterra, Flandes, Alemania o Escandinavia. Muchos de los peregrinos llegaban atraídos por las reliquias del santuario de San Salvador de Oviedo y lógicamente por la catedral compostelana.

Ha sido una ruta de peregrinos ilustres. Se la ha vinculado a san Francisco de Asís, quien, según la tradición, peregrinó a San Salvador de Oviedo y a Santiago en el año 1214. A fines del siglo XV lo haría, tanto para la ida como para la vuelta, el obispo armenio Mártir de Azerbaján. En el XVI, Jacobo Sobieski, padre del rey Juan III de Polonia. Y de finales del XVIII nos ha quedado el testimonio escrito del francés Jean Pierre Racq.

Después de Castropol —última localidad de Asturias— el Camino entra en Galicia cruzando el mar Cantábrico a través de la hermosa ría de Ribadeo. Algunos peregrinos optaban por bordearla, salvando el río Eo, para cruzarlo luego por el puente de Santiago de Abres. Hoy, el Ponte dos Santos ha acercado las dos Comunidades Autónomas.

El punto de partida en Galicia es Ribadeo, en la provincia de Lugo. Desde aquí hasta la catedral de Santiago distan 189 km. El itinerario está señalizado por medio de una placa de cerámica con la representación de la vieira. El caminante agradece esta información, que completa la indicación básica de la flecha amarilla.

En 2015, el Camino del Norte fue reconocido por la UNESCO, junto con el Camino Primitivo, como Patrimonio de la Humanidad, el máximo reconocimiento que puede recibir un bien cultural. Además, caminaremos por paisajes que son Reservas de la Biosfera, como el entorno del río Eo o las conocidas como Terras do Miño, entre otros.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Ribadeo
– Municipio de Barreiros
– Municipio de Trabada
– Municipio de Lourenzá
– Municipio de Mondoñedo
– Municipio de Abadín
– Municipio de Vilalba
– Municipio de Begonte
– Municipio de Guitiriz
– Municipio de Friol
– Municipio de Sobrado dos Monxes
– Municipio de Arzúa
– Municipio de Vilasantar
– Municipio de Boimorto
– Municipio de O Pino
– Municipio de Santiago de Compostela
El Camino entra en Galicia cruzando el mar Cantábrico a través de la hermosa ría de Ribadeo. Algunos peregrinos optaban por bordearla, salvando el río Eo, para cruzarlo luego por el puente de Santiago de Abres. Hoy, el Ponte dos Santos ha acercado las dos comunidades autónomas.

RUTA DEL MAR DE AROUSA Y RÍO ULLA

Los puertos de Ribeira y O Grove marcan la entrada a la ría de Arousa, por cuyas aguas navegó la barca del apóstol sus últimas millas. La Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla es un singular itinerario marítimo y fluvial que conmemora la llegada a Galicia, por mar, del cuerpo del apóstol Santiago tras su martirio en Jerusalén, alrededor del año 44. Antiguas tradiciones cristianas y varios textos medievales —el más importante de ellos, el Libro III del Códice Calixtino— aseguran que Santiago fue trasladado desde el puerto de Jaffa —en Palestina—, a través de todo el Mediterráneo y la costa atlántica ibérica, hasta los confines de Occidente, donde había predicado el evangelio. Es la conocida como Translatio.

El cuerpo de Santiago —acompañado por sus discípulos Teodoro y Atanasio— penetró por la ría de Arousa y remontó el río Ulla hasta arribar a Padrón, el puerto fluvial de la ciudad romana de Iria Flavia. Llegó sobre una Barca de Piedra, en probable referencia a una de las naves que, por aquella época, transportaban minerales desde Galicia a otros lugares del Imperio romano.

La Ruta marítimo-fluvial del Mar de Arousa y Río Ulla conmemora cada año este hecho. Y lo hace siguiendo los últimos tramos de aquel último viaje apostólico. Los puertos de Ribeira y O Grove marcan la entrada a la ría de Arousa. Por delante, cuarenta millas náuticas hasta la antigua Iria Flavia y luego, unos 25 kilómetros a pie hasta Santiago de Compostela.

Cada verano se organiza una vistosa procesión marítimo-fluvial con varias embarcaciones engalanadas y con gran participación de público, procedente de distintos puertos de la ría de Arousa y con destino a Pontecesures y Padrón. El primer remonte se celebró en 1965, gracias al impulso y dedicación de José Luis Sánchez-Agustino (1930-2010) y a la creación de la Fundación Ruta Xacobea do mar de Arousa e Ulla. Esta Fundación otorga, junto a los concellos colaboradores, el diploma acreditativo Traslatio Xacobea a todas las embarcaciones que completan este itinerario.

En las riberas e islotes de la ría se iniciaba también, por aquellos días de 1965, la colocación de varios cruceiros en lugares estratégicos. Hoy, 17 obras de arte en piedra jalonan la ruta y constituyen el único Via Crucis marítimo del mundo.

En total, 22 municipios pertenecientes a las provincias de Pontevedra y A Coruña integran el patronato de la Fundación Ruta Xacobea do mar de Arousa e Ulla. Todos ellos viven bajo el imán protector de ese océano en miniatura que llamamos ría de Arousa.

Un territorio de grandes paisajes y playas, de rica historia y etnografía, que ha sido cuna o residencia de Valle-Inclán, Camilo José Cela, Rosalía de Castro, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, Manuel Antonio o los hermanos Camba. Con suaves laderas donde el cultivo de la vid ha creado caldos internacionales como el albariño. Una ría, en fin, poblada por genuinas islas —Ons, Sálvora, A Toxa, Arousa o Cortegada— que emergen entre las vistosas bateas, donde crecen el mejillón, la ostra o la vieira.

Describimos a continuación los 22 municipios que integran la Fundación Ruta Xacobea do Mar de Arousa. En primer lugar, los pertenecientes al sur de la ría de Arousa (Sanxenxo, Meaño, O Grove, Cambados, Meis, Ribadumia, Vilagarcía de Arousa, A Illa de Arousa, Vilanova de Arousa, Catoira, Valga, Pontecesures); luego los del norte de la ría (Ribeira, A Pobra do Caramiñal, Boiro, Rianxo, Dodro) y, finalmente, el tramo, ya a pie, de Padrón a Santiago de Compostela, que coincide con la última etapa del Camino Portugués y que aquí también comentamos, aparte, concello a concello (Padrón, Rois, Brión, Ames y Santiago de Compostela).

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Sanxenxo
– Municipio de Meaño
– Municipio do Grove
– Municipio de Cambados
– Municipio de Vilagarcía de Arousa
– Municipio de Illa de Arousa
– Municipio de Vilanova de Arousa
– Municipio de Catoira
– Municipio de Valga
– Municipio de Pontecesures
– Municipio de Ribeira
– Municipio da Pobra do Caramiñal
– Municipio de Boiro
– Municipio de Rianxo
– Municipio de Dodro
– Municipio de Padrón
– Municipio de Rois
– Municipio de Ames
– Municipio de Santiago de Compostela
Un territorio de grandes paisajes y playas, de rica historia y etnografía. Con suaves laderas donde el cultivo de la vid ha creado caldos internacionales como el albariño. Una ría, en fin, poblada por genuinas islas —Ons, Sálvora, A Toxa, Arousa y Cortegada— que emergen entre las vistosas bateas, donde crecen el mejillón, la ostra o la vieira.

CAMINO DE INVIERNO

Durante un recorrido de algo más de 200 km atraviesa las cuatro provincias gallegas e históricas comarcas, plenas de personalidad y atractivos como las de Valdeorras, Ribeira Sacra o Deza. El Camino de Invierno es la entrada natural a Galicia desde la meseta, un acceso ya usado por los romanos. Se piensa que pudo surgir como alternativa, en época invernal, a la dura subida a las cumbres nevadas de O Cebreiro, por donde penetra en Galicia el Camino Francés, y también para evitar los desbordamientos frecuentes de los ríos del valle del Valcarce.

Arranca desde Ponferrada —antesala de las tierras gallegas, en la comarca leonesa del Bierzo—. Aquí, el peregrino se desvía a la izquierda en lugar de continuar de frente por el Camino Francés. El Camino de Invierno sigue prácticamente el curso natural del caudaloso río Sil por la comarca ourensana de Valdeorras. Luego discurre por el sur de la provincia de Lugo, continúa por la comarca del Deza (Pontevedra), hasta llegar a Compostela. En total, algo menos de 250 kilómetros por las cuatro provincias gallegas.

Los historiadores sitúan el origen de esta ruta en época romana: está documentada una calzada secundaria que partía de las explotaciones de oro de Las Médulas hacia la Vía XVIII, que pasaba por la comarca de Valdeorras, y por donde se evacuaban los yacimientos auríferos. El túnel romano de Montefurado es hoy también prueba de ello.

La ruta fue seguida por diferentes pueblos a lo largo de la historia. También sirvió de entrada, a comienzos del siglo XIX, a las tropas invasoras de Napoleón. Y por ella se construyó, en 1883, el primer trazado del ferrocarril que comunicaría Galicia con el resto de la Península.

El Camino de Invierno atrae por múltiples razones: parte de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad. Atraviesa comarcas como la de Valdeorras o parte de la Ribeira Sacra, territorios de excelentes vinos, cultivados muchas veces en paisajes inverosímiles, y zonas donde el románico se multiplicó en iglesias y monasterios. En 2003, la Ribeira Sacra fue incorporada por el Consejo de Europa a sus Itinerarios de Interés.

Visita el rico patrimonio monumental de Monforte de Lemos, o las bodegas y la arquitectura tradicional de Chantada. Sube hasta el alto de O Faro, desde donde se divisan paisajes de las cuatro provincias gallegas.

En Lalín confluye con la Vía de la Plata para continuar juntos hasta Compostela. En total, nueve etapas donde el sosiego que preside esta ruta alternativa, poco transitada, es uno de sus principales alicientes.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Ponferrada (León)
– Municipio de Rubiá
– Municipio de Carballeda de Valdeorras
– Municipio de O Barco de Valdeorras
– Municipio de Vilamartín de Valdeorras
– Municipio de A Rúa
– Municipio de Quiroga
– Municipio de Ribas de Sil
– Municipio de A Pobra do Brollón
– Municipio de Monforte de Lemos
– Municipio de Pantón
– Municipio de O Saviñao
– Municipio de Chantada
– Municipio de Rodeiro
– Municipio de Lalín
– Municipio de Silleda
– Municipio de A Estrada
– Municipio de Vedra
– Municipio de Boqueixón
– Municipio de Santiago de Compostela

El Camino de Invierno sigue prácticamente el curso natural del caudaloso río Sil por la comarca ourensana de Valdeorras y el sur de la Ribeira Sacra hasta las tierras del Deza, centro geográfico de Galicia. En total, unos 240 kilómetros que atraviesan las cuatro provincias gallegas.

CAMINO PORTUGUÉS

Esta ruta tomó relevancia, sobre todo, a partir del siglo XII, tras la independencia de Portugal. Su trazado hereda vías y caminos antiguos, como la Vía XIX, construida en el siglo I d. C., que unía Braga con Astorga a través de Ponte de Lima, Tui, Pontevedra, Santiago y Lugo, y que fue una de las calzadas romanas más importantes, pues vertebró la Gallaecia. Una variante de este Camino por la costa cruza el río Miño por A Guarda y, siempre pegada al mar, confluye con la interior en Redondela.

El culto jacobeo ha tenido en el Camino Portugués un territorio fundamental para entender la verdadera dimensión internacional del fenómeno de las peregrinaciones. Esta ruta tomó relevancia, sobre todo, a partir del siglo XII —tras la independencia de Portugal, a mediados de la centuria—.

Desde el siglo XII, el fluir de los peregrinos hacia el norte de la Península fue estableciendo conexiones no solo espirituales sino también culturales y económicas, lazos humanos que las fronteras políticas nunca han podido quebrar. El ejemplo de reyes, nobles y altos clérigos contribuyó decisivamente a asentar una gran devoción jacobea, como la célebre peregrinación de doña Isabel de Portugal, la “Raíña Santa”, en el siglo XIV, que ofrece ante el altar de Santiago su corona y será enterrada en Coímbra con un bordón de peregrina. Otro ejemplo es el del rey portugués Manuel I, que peregrina desde Lisboa a Santiago en 1502, y ordena como recuerdo de su estancia en Compostela que una lámpara alumbre día y noche el templo santiagués, para lo que asignará una renta anual.

Fue tal la impronta en tierras lusas del fenómeno jacobeo que la propia red viaria de Portugal se configuraría así, de sur a norte, pasando por los lugares que el Camino Portugués iba fijando hacia Galicia: Lisboa, Santarem, Coímbra, Porto, Barcelos, Ponte de Lima y Valença do Minho, donde el itinerario cruza el río Miño y entra en Galicia.

En el siglo XIX, el de menor afluencia de las peregrinaciones —como consecuencia de los nuevos tiempos marcados por la Revolución Francesa y la invasión de España por las tropas napoleónicas—, el Camino Portugués se convirtió, no obstante, en la vía jacobea más activa. En esa centuria, más del 80% de los peregrinos extranjeros fueron portugueses.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de Tui
– Municipio de O Porriño
– Municipio de Mos
– Municipio de Redondela
– Municipio de Soutomaior
– Municipio de Vilaboa
– Municipio de Pontevedra
– Municipio de Barro
– Municipio de Portas
– Municipio de Caldas de Reis
– Municipio de Valga
– Municipio de Pontecesures
– Municipio de Padrón
– Municipio de Dodro
– Municipio de Teo
– Municipio de Rois
– Municipio de Ames
– Municipio de Santiago de Compostela

Desde el siglo XII, el fluir de los peregrinos hacia el norte de la Península fue estableciendo conexiones no solo espirituales sino también culturales y económicas, lazos humanos que las fronteras políticas nunca han podido quebrar

CAMINO PORTUGUÉS DE LA COSTA

Esta ruta costera discurre, en primer lugar, en dirección oeste y camina en paralelo al río Miño, hasta llegar a su amplio estuario. Dominando el paisaje se encuentra el monte de Santa Trega, gran mirador hacia el Atlántico y Portugal célebre por su increíble castro, parcialmente excavado, un gran poblado que llegó a su punto culminante durante la romanización. En la falda del monte, el puerto de A Guarda ofrece un buen abrigo a su flota pesquera.

La ruta camina paralela a la línea costera, escarpada y agreste, en dirección norte. Se pasa por Oia, localidad portuaria célebre por su monasterio cisterciense; la iglesia medieval se conserva en buen estado y precede su entrada con una noble fachada barroca. El camino dobla el Cabo Silleiro para penetrar en un territorio más resguardado, la preciosa ría de Vigo. En primer lugar se llega a Baiona, villa histórica de encantadoras calles y plazas, iglesia del siglo XIII, capilla barroca dedicada a santa Liberata y espectacular fortaleza de Monterreal, en la actualidad, parador de turismo. Fue la primera localidad en conocer el éxito del primer viaje de Colón a América, al llegar a su puerto la carabela Pinta el 28 de febrero de 1493.

Tras pasar el puente medieval de A Ramallosa, la ruta se dirige hacia Panxón (Nigrán), localidad conocida por el Templo Votivo del Mar, arquitectura original y ecléctica construida por Antonio Palacios entre 1932-37, los restos de una iglesia visigoda del siglo VII y el arenal de playa América. Algo más hacia el norte, el camino se encuentra con la belleza de la ensenada de Samil y, poco después, con la populosa ciudad de Vigo, en cuyo casco urbano no falta iglesia dedicada al apóstol Santiago.

Después de Vigo la ruta enlaza en Redondela con el Camino Portugués.

Ayuntamientos en la Ruta

– Municipio de A Guarda
– Municipio de O Rosal
– Municipio de Oia
– Municipio de Baiona
– Municipio de Nigrán
– Municipio de Vigo
– Municipio de Redondela
– Municipio de Soutomaior
– Municipio de Vilaboa
– Municipio de Pontevedra
– Municipio de Barro
– Municipio de Portas
– Municipio de Caldas de Reis
– Municipio de Valga
– Municipio de Pontecesures
– Municipio de Padrón
– Municipio de Dodro
– Municipio de Teo
– Municipio de Rois
– Municipio de Ames
– Municipio de Santiago de Compostela
El Camino Portugués de la Costa entra en Galicia por la villa marinera de A Guarda, tras cruzar el río Miño en su desembocadura.

Camino Seguro

La Xunta de Galicia pone en marcha el programa Camino Seguro, una iniciativa con la que se promueve una peregrinación adaptada a la actual situación sanitaria a través de un protocolo integral de actuación en los itinerarios jacobeos en Galicia.

Al amparo de este programa se establecen una serie de medidas tanto para los peregrinos como para los profesionales, entidades gestoras o voluntarios que trabajan en la Ruta Xacobea.

Al amparo de este programa se establecen una serie de medidas tanto para los peregrinos como para los profesionales, entidades gestoras o voluntarios que trabajan en la Ruta Xacobea.

El programa Camino Seguro incluye medidas como:

– Limitaciones de aforo de entre 50 y 75%
– Elaboración de guías y manuales de apoyo
– Formación para más de 300 albergueros
– Ayudas para la adaptación de los establecimientos a las medidas higiénico-sanitarias
– Un servicio de asesoramiento para los negocios

Prepárate: Consejos y recomendaciones para el Camino

Debes prepararte previamente antes de iniciar el Camino de Santiago: haz caminatas las semanas previas, entrenamientos que irás aumentando gradualmente en tiempo y dificultad.

• El calzado ha de ser ya usado y adaptado el pie, no uno nuevo. Lo mejor son las botas de trekking o de montaña, preferiblemente con suela dura. Lleva, además, sandalias o chanclas para los momentos de descanso.
• Unos calcetines adecuados son fundamentales: preferentemente de algodón y sin costuras. Si usas botas, lleva otro par de calcetines de lana. Mantenlos siempre limpios.
• No te olvides de incorporar un pequeño botiquín con lo indispensable para el cuidado de los pies y la protección de la piel (agujas hipodérmicas, apósitos de gelatina, tiritas, vendas, unas tijeras pequeñas, crema solar e hidratante).

• Planifica las etapas y la forma de hacerlas de manera personalizada. Que el Camino se adapte a tus capacidades físicas y objetivos. Dosifica el esfuerzo y sigue tu propio ritmo. El Camino no es una carrera. Tan importante es el trayecto como la meta.
• Los ejercicios de calentamiento y estiramiento muscular han de ser constantes mientras se está haciendo la ruta. Presta especial atención a los gemelos.
• Rodillas, tendones y pies son nuestros puntos débiles; esguinces o tendinitis, las lesiones más frecuentes, que deberás cuidar ya desde el principio (con algún analgésico para el dolor, pomadas antiinflamatorias, vendajes compresivos o masajes).

• La mochila debe adaptarse al contorno de la espalda para que podamos mantener una postura corporal correcta. El peso debe ir cercano al eje del cuerpo. Lleva lo básico e imprescindible y nunca pases de los 10 kg.
• Nuestra alimentación debe ser ligera, con aportes importantes de hidratos de carbono. Y una buena hidratación: debes tomar líquidos antes, durante y después de la caminata, alrededor de dos litros de agua al día.

• Si haces el Camino en bicicleta, procura que sean etapas de entre 60 y 100 km. Ve acompañado y ten especial cuidado con el tráfico y con los peregrinos que van a pie. La época ideal para hacerlo es a inicios de septiembre (clima agradable y días aún largos).

• No hagas el Camino de noche. Ni antes del alba ni después de la puesta de sol. La ruta está trazada y señalizada para caminar con la luz del día.
• Galicia es una tierra húmeda, fértil, con lluvias durante buena parte del año. Es un atractivo que nutre y da esplendor al paisaje, y también un condicionante que debemos prever. Las temperaturas nunca serán extremas: oscilan entre los 25 y 30 grados en las jornadas estivales de más calor (julio y agosto), y los 0-5 grados de mínimas en zonas puntuales de interior y montaña.

• Ante cualquier emergencia puedes llamar al número 112. Gratuito, funciona las 24 horas todos los días del año. Atiende cualquier demanda de urgencia o emergencia.
• Y una última recomendación: no tires nada al Camino. Hay contenedores en cada pueblo para depositar los desperdicios. Cuida esta ruta milenaria que ante ti se extiende, y protégela.

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